Al leer el título de este, mi primer artículo.. Se imaginará usted amigo/a lector, que lo acontecido el miércoles pasado en el Defensores fue mi primera final de Copa, que tengo unos 12 años de edad hoy en día, quizás más, quizás menos. Pero no.. El contenido de la frase anteriormente mencionada es puramente metafórica. Por qué? Me explico:
Recuerdo muy bien aquel 31 de julio del 2002 como si hubiera sido ayer. Tenía 10 años de edad en aquel entonces. Si bien ya tenía una sólida noción de lo que sucedía, si bien en ese entonces era ya un fanático hincha de Olimpia al que no dejaba de seguir en ningún partido ya sea en el estadio o por la TV, no lo disfruté como debía. Particularmente, creo que la edad sería una excusa más que lógica para esta situación. Pero bueno, son cosas que la vida me tenía destinada.
De ese día hasta hoy.. pasaron 11 años. 11 años de mucho sufrimiento, donde me pongo a pensar y recuerdo tantas cosas malas, terribles e insanas para mi mente y mi corazón de fanático. Poniendo como simples ejemplos: Un 2-0 contra el 12 de Octubre en Para Uno, lo teníamos ya en el bolsillo y en 5 minutos nos dan la vuelta con un 2-3 que fue como una cachetada. O bien, un Trinidense que nos ganaba 1-0 en sus primeros pasos en la primera división. O tal vez un 1-4 contra Tacuary (Si! Tacuary! El que se colgaba del travesaño siempre!), por citar algunas cosas en el aspecto futbolístico, sin mencionar otros aspectos no menos importantes, como lo económico y social por ejemplo. Internamente, pensaba y me preguntaba: Será que perdimos el respeto que tanto nos había costado ganar a nivel local e internacional? Será que sin ODD no seríamos nada nunca más? Algunas de las mil y una interrogantes que durante el paso de esos 11 años se iban acrecentando dentro de mi mente. Pero al mismo tiempo veía que la gente llenaba estadios (y me incluyo) alentando sin parar, empatando, ganando 1-0 o perdiendo 4-0, y no podía llegar a ninguna otra conclusión de que "AL OLIMPIA LO HACE GRANDE SU GENTE". Sí amigo Olimpista, su gente, NOSOTROS! Ya no estaba ODD, ni otros dirigentes de peso. Entonces, nada más quedaba alentar, alentar y apoyar. Y no me quedaba la menor duda de que tarde o temprano Olimpia resurgiría como el ave fénix, de entre las cenizas.
11 años de calvario que terminaron aquella calurosa tarde de diciembre del 2011, cuando gritamos campeón por 39° vez a nivel local. Un grito que retumbó el viejo estadio de Sajonia y al mismo tiempo en todo el país. Un grito de alegría, júbilo, llanto de emoción y desahogo por todos aquellos malos momentos que automáticamente desaparecieron al conseguir aquel campeonato clausura. Ciertamente, era un poroto para lo que Olimpia ha ganado a lo largo de su rica historia pero que servía para alivianar tanta pena y tanto dolor dentro de nuestro corazón franjeado.
Al año siguiente volvíamos a la Copa Libertadores, nuestra casa, nuestro hábitat natural, donde habiamos tocado el cielo con las manos 3 veces y supimos ser mejores que todos. Mejores que Boca, Ríver, Sao Paulo, Flamengo u otros equipos gigantes del continente. Teníamos un equipazo, personalmente creía que podíamos llegar a instancias decisivas pero estaba completamente equivocado. Tempraneramente eliminados en primera ronda, parecía que la sombra del fracaso volvía a nublar el horizonte del futuro de nuestra institución. Más aún cuando perdimos aquel título del Apertura del 2012 y el Clausura ni lo peleamos siquiera. A la Copa de este 2013 entramos por la ventana, apenas. Sin equipo; salvo excepciones, sin base, casi sin rumbo, y con una tremenda interrogante de qué nos depararía la suerte y el destino en esta edición.
Llegó un tal Ever Almeida. Un consagrado. Personalmente no lo había visto jugar, pero no hacía falta. Comentarios de mi abuelo, mis tíos y mi papá, más videos de la época.. me eran más que suficientes para saber que era un histórico y un hijo mimado. Si bien coincido que era el DT indicado para la situación que atravesábamos en ese entonces; no me convencía del todo. No sé, capricho personal capaz. O sus antecedentes como: Una etapa anterior en el Olimpia, o como DT de una selección poco renombrada como Guatemala no lo ayudaban demasiado, pero la ilusión siempre estaba. Una ilusión que con el correr de los meses se iba a acrecentar.
Empezamos desde abajo.. Muy de abajo. Primera ronda contra Defensor Sporting. Fase de grupos con Newell's, U de Chile y Deportivo Lara. Primeros en nuestro grupo, pasábamos a octavos luego de 10 años. En ese entonces seguía dudando si "nos daba el combustible para llegar" hasta la final. Nos tocó Tigre, no fue fácil pero lo pasamos. Ya en cuartos de final nos tocó Fluminense, un grande de Brasil. Terriblemente complicado, allá primero y luego acá. Muchas cosas en contra, pero lo pasamos también. Después de ese partido empezé a tener un dejavú. Si amigo/a, un dejavú. De aquel 2002 en donde nadie nos tenia como candidatos pero llegamos a ganar la Copa. De aquel lejano 2002 que si bien recordaba poquitas cosas, tenía en la retina (y bien grabada) ese recuerdo de la durísima final y luego al capitán Julio César Enciso levantando la preciada Copa.
Llegaron las semifinales. Un 2-0 contra Independiente Santa Fé, el campeón colombiano; me decía que empieze a creer en el sueño de la cuarta Libertadores. Que si bien no estaba nada definido aun y que faltaban 90 minutos brutales en Bogotá, que si se podía.. que se podía llegar a la final. Aquella interrogante que me rondaba en la cabeza en esos malos años iban desapareciendo totalmente para dar lugar a la certeza. La certeza que Olimpia nunca perdio el respeto de nadie, y que tenia toda la razon al decir que AL OLIMPIA LO HACE GRANDE SU GENTE.
Llegó ese 9 de julio.. 90 minutos durísimos. Perdimos 1-0, es cierto. Pero el 2-0 conseguido jugando en casa nos bastaba para llegar a una final más! Nuestra 7ma final.. Estallé de alegría al finalizar el partido y no pude evitar derramar algunas lágrimas de emoción y recordar tantos malos momentos, tantas malas tardes, borradas en un segundo gracias a ese paso a la final, LA FINAL DE LA COPA LIBERTADORES DE AMERICA nada más y nada menos. Parecia un sueño, pero gracias al cielo que no lo era amigo/a lector. Era realidad, una hermosa y dulce realidad!
Ya después, más tranquilo comenzé a pensar en la final. No me cabía tanta alegría en el pecho cuando me ponia a pensar que Olimpia, mi Olimpia me iba a dar la posibilidad, la alegria, el privilegio y la satisfaccion de verlo en vivo y en directo en una final de Copa! Contaban los días para el partido, ansioso y nervioso.. Parecía que nunca llegaba, hasta que POR FIN! Llegó el día. Miércoles, 17 de julio del 2013. Una fecha que quedará grabada en mi memoria de por vida. Voy a poder contar a mis hijos, sobrinos, nietos y las generaciones posteriores a la mía, que yo fui una de las 35000 almas que alentó sin parar, cantó los 90 minutos e hizo un mosaico, un terrible mosaico que dejó boquiabierto a todo el mundo. Voy a poder contar que fui una de las 35000 almas que hizo del Defensores del Chaco una caldera para un Atlético Mineiro que no soportó esa presión sucumbiendo 2-0 ante los nuestros, que demostraron (como durante toda la Copa) garra, fuerza, mucho huevo y amor a la camiseta.
Ojalá el destino (y el Negro que nos guía desde arriba) nos dén la cuarta Copa. Eso no sé ahora mismo.. Pero lo que sí sé, es que voy a estar eternamente agradecido por tantas alegrías a este plantel, a este plantel por el que nadie daba un guaraní partido por la mitad. Al profe Ever.. Al gran Ever Hugo.. A ese señor en quien no confiaba del todo y me hizo callar la boca. Gracias por eso Ever Hugo! Y por sobre todo, al de arriba. Al creador.. A Dios. Por darme vida, y la posibilidad de vivir esto.. Esto que parece un sueño.. Es un sueño.. Un sueño dentro de la realidad.
Y ya que estamos en este tema de emociones fuertes, me despido dejándoles algo viejo y ya conocido por todos, pero que cada vez que lo escucho me llena de emoción, orgullo y satisfacción por formar parte de esta institución tan gloriosa como es el Olimpia. El Olimpia de Paraguay.
Un gran abrazo franjeado, hermano Olimpista.
Un gran abrazo franjeado, hermano Olimpista.