miércoles, 7 de agosto de 2013

Y ahora, qué?

Pasó el triste y doloroso capítulo denominado "Final de Copa Libertadores de América".. Llegó el debut en el Torneo Clausura contra Carapeguá.. No quise crear falsa expectativa en usted amigo franjeado que está leyendo este artículo. Por eso me digné en esperar la segunda fecha. Si bien, en esa fecha nos tocaba un Libertad que suele ser un gran animador de la competencia local, siendo ese un motivo para llevar una buena cantidad de gente al estadio.. El día en que se jugaba y tal vez el horario en que lo programaron los de la divisional (Si, creo que pensamos lo mismo. No hace nada bien esta gente), eran principales obstáculos para armar una fiesta a la que estamos acostumbrados.. Sucedió lo que realmente suponía, y en el fondo quería.
Con el dolor, la impotencia y la tristeza de haber perdido nada más y nada menos que una final de América, por cómo se dio mas que nada.. Se estuvo solamente a 3 minutos de traer la cuarta copa! Y hago mía una frase de mi papá, una frase vieja pero bastante lapidaria: "Cuando no va a ser para vos..". Lastimosamente tuve que entender eso (a la mala, obviamente) y lo peor, me tuve que tragar tamaña tristeza, que dicho sea de paso; la tengo hasta ahora y no creo que se me la quite en muuucho tiempo. Era como si el mundo se acababa, como si fuera que no había un mañana. Desagradables sensaciones que, creo; usted entiende perfectamente de lo que estoy hablando.. Con ese dolor, pasaron los días y tenía una gran duda en la mente: ¿Y ahora? ¿Qué viene? ¿Volveríamos a llenar estadios? Será que ahora la gente que se peleó por una entrada para las semifinales y las finales de Copa Libertadores irían a la cancha en este semestre para apoyar al equipo? ¿Volveríamos a los estadios vacíos?. Pequeñas pero existenciales (?) dudas que con el correr de los días se iban a ir disipando..
Llegó el domingo 29.. día del debut en el torneo local. El escenario, un Defensores del Chaco que se vistió de gala para la final de la Copa unos 12 días antes. Un Defensores que, tembló, vibró y hasta capaz sintió con nosotros esa terrible victoria contra el Atlético Mineiro que desgraciadamente no fue suficiente. Bueh, esa es otra historia. Ese mismo estadio.. Vetusto pero nunca dejado de lado, era testigo una vez más del comienzo de una ilusión (y hasta obligación, a mi humilde entender): La obtención del Torneo Clausura.
Me sorprendió tanta gente aglomerada en las afueras aguardando comprar una entrada para ver el debut del equipo. Tanta, que hasta sorprendió a la organización y quedó gente sin ingresar! Increíble, pero cierto. El vicecampeón de América, el reentré de un mimado de la casa como Sergio Orteman y el debut del Lolo Abente (!) eran razones más que sobradas para tanta gente, que más que nada fue para agradecer al equipo por tamaño esfuerzo para traer la copa.
Más de 15.000 personas.. Esperaba esa cantidad para ese día, desde mi criterio. Por todos esos motivos que cité anteriormente. Pero, seguía con la duda. Era recién la fecha 1.. Lo de la final era muy reciente; me decía a mi mismo. Por eso esperé al siguiente partido.
Se venía Libertad. Siempre un rival de cuidado.. Gran animador de los torneos caseros. Pero el partido fue programado un lunes. Me parecía una prueba de fuego perfecta para disipar las dudas que tenía con respecto al acompañamiento de la gente. Y no esperaba menos de la gran gente de Olimpia.. 10.000 personas, un LUNES en horario nocturno! A pesar del mal resultado y del pésimo partido por parte de los dos equipos.. Estaba ya convencido de que el apoyo de la gente iba a seguir. Tal vez menor a lo que era en la Copa Libertadores.. Algo hasta entendible, pero que en cierta medida es bueno para la institución en varios aspectos.
Y ahora, qué? Preguntaba yo al principio de este artículo. Y ahora, ya sabe qué hacer. En realidad no es necesario ni que se lo diga.. Es tan obvio. Apoye, aliente, vaya al estadio que el club nos necesita. Así como en la Copa, todos debemos estar unidos para lograr el objetivo de campeonar e ir el año que viene a la Libertadores.. Y quién sabe, el destino nos lleve derechito a la tan ansiada cuarta.
Un abrazo, amigo Olimpista.

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